Pensar en movimiento

Caminar, aprender, compartir.

Existen personas que piensan y crean en movimiento. Soy una de ellas. En esta web quiero compartir contigo lo que he aprendido y experimentado caminando. A las personas singulares que he conocido en este largo trayecto y los tesoros que he descubierto explorando mi entorno exterior e interior.

Mi deseo es que encuentres algo útil e inspirador para ti a través del caminar.

Exploración: Viví una infancia extraordinaria debido a que me demoré más de lo habitual en dar mi primer paso. Me operaron ambos pies y utilicé zapatos correctores hasta poder andar con normalidad. Fui el niño raro de las cicatrices en los pies. Como niño raro, tuve comportamientos acordes a mi singularidad. Uno de ellos era el poderoso y a veces incontrolable impulso de salir de casa para explorar territorios desconocidos de mi barrio. Caminando descubrí tesoros escondidos; personajes únicos y maravillosos e historias sorprendentes, dignas de ser contadas. 

Resilencia: De adolescente Lima, la ciudad donde crecí, fue asolada por el terrorismo. Salir a caminar por ciertos lugares de la ciudad era peligroso. Pero igual salíamos a la calle. Hubo varias marchas pacíficas y pasacalles de artistas reclamando el espacio público para los ciudadanos. Fueron épocas difíciles pero resistimos con valentía. Como dice Rebecca Solnit en su libro Wanderlust: “Caminar se vuelve habla en una manifestación o marcha y buena parte de la historia ha sido escrita con los pies de los ciudadanos caminando por sus ciudades. Este caminar es una demostración física de convicción política o cultural y una de las formas más universalmente disponibles de expresión pública”.

Emociones: En Barcelona, ciudad donde vivo caminar me sirve para  conectarme emocionalmente con la ciudad, sus habitantes y sus historias. También para liberar tensiones. Como los inuits, que caminan en la nieve hasta soltar sus emociones negativas.