La ciudad de las desapariciones

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Como dice el psicogeógrafo Iain Sinclair: “Cuando se apaga el ruido, nos quedamos con un diccionario geográfico de episodios borrados, y cada desaparición está representada por un objeto o una imagen al azar: un gabinete de curiosidades de calles, lugares, relatos y personas desprovistas de historia”.

Creo que por esta razón soy un apasionado de aquellas pequeñas historias de la ciudad que no se incluirán en ningún archivo.

Como un coleccionista de recuerdos efímeros voy recopilando anécdotas de personas mayores que aún practican oficios tradicionales pero que no tendrán relevo. Tomo fotos de rótulos con tipografías antiguas que se caen a pedazos y de edificios singulares, en algunos casos, a punto de ser derrumbados.

¿Cuál es el objetivo de esta deriva personal por la ciudad de las desapariciones?

Experimentar los fragmentos de una memoria urbana que creemos ya olvidada pero que aún se resiste a desaparecer. O lo que es lo mismo, leer la historia de la ciudad con mis pies.